“El Sol se llama Lorenzo y la Luna, Catalina”- Así empieza una vieja canción de la infancia. Jamás hemos soñado con llegar a conocer a Don Lorenzo pero sí a su mujer, la Luna. De hecho la hemos visitado, palpado, hasta hemos jugado al golf sobre ella. La conocemos de sobra... ¿Verdad?
20 de julio de 1969. Este día será recordado en la historia americana como el gran triunfo de EEUU en la carrera espacial y, en la historia de la humanidad, como el día en el cual el hombre alcanzó uno de sus más deseados objetivos, pisar la Luna. Un satélite que ha sido testigo lejano de nuestras andanzas a lo largo de la historia. El hombre siempre ha mirado y estudiado la Luna con admiración y respeto, desde los primeros tiempos hasta nuestros días.
Pisar la Luna significó el cenit tecnológico del siglo XX, nunca antes se había llegado tan alto. Pasamos a otro nivel, sentimos la capacidad de poder hacer cualquier cosa. El ser humano dio así un golpe de efecto en la última gran conquista de nuestro tiempo, la
Conquista del Espacio.
Pese a lo que trascendió este hito, parece ser que su credibilidad no ha sido admitida por todos. Según las estadísticas presentadas por una encuesta elaborada por el grupo de comunicación y
CNN la revista
TIME, cerca del 6% de la población estadounidense considera un fraude la llegada del hombre a la Luna. Quizás pueda entenderse este escepticismo si nos atenemos a las fotos y suposiciones difundidas por la Red que dan mucho que pensar. A este conjunto de conjeturas y presunciones se le suele englobar en la llamada “Teoría de la Conspiración”.
La “Teoría” resalta las pruebas visuales como evidencias claras del engaño y la verdad que hacen reflexionar a cualquiera. En primer lugar y si nos fijamos un poco, podemos observar que hay una considerable falta de estrellas en el cielo. No es normal que en el espacio no se deslumbre ni un solo cuerpo celeste de entre millones.
Como ha declarado otra gente anteriormente, para tener imágenes de
Neil Armstrong pisando la Luna por primera vez en la historia, otra persona debería haber estado en la superficie antes para tomar las capturas de la salida de la nave por parte del astronauta. Así pues se plantea la existencia de una hipotética tercera persona de identidad desconocida…Hecho que no tiene ningún sentido.
Si la anterior afirmación desafía las leyes de la lógica, las dos cuestiones que vienen desafían las leyes de la física básica. En las fotografías podemos apreciar claramente como la bandera de EEUU hondea gracias a una especie de “viento” misterioso. Recordemos que en la Luna es físicamente imposible la existencia de cualquier clase de corriente puesto que no hay aire. A este argumento podemos sumarle el interrogante de la inclinación de las sombras. De forma nítida comprobamos que las sombras de los objetos proyectadas en la superficie lunar están inclinadas de manera independiente y no en una disposición paralela. Es creíble así la posibilidad de que dos grandes focos iluminen a los astronautas americanos desde diferentes ángulos.
El símbolo de la huella en la faz de la Luna es una de las estampas más famosas del pasado siglo. Parece sospechoso que esta marca haya continuado intacta después del despegue de la nave en dirección a la Tierra. ¿Cómo es posible que los polvos levantados durante la maniobra no la hayan borrado?
Leyendas urbanas o no, es evidente que estas observaciones despiertan nuestra curiosidad y no dejan indiferente a nadie. La “Teoría de la conspiración” se ha convertido en uno de los misterios con más repercusión de los últimos años, favorecida por el crecimiento de Internet. Pese a que he citado algunos apartados, hay difundida toda una serie de interrogantes sobre este tema, tomándome la licencia de escoger aquellos que más me han llamado la atención. Una vez reabierto este asunto, invito a los usuarios a votar en nuestra encuesta y doy paso de esta forma a mi compañero Carlos Puig.